28.9.07

Memoria ardiente II.

Por: Mauro Emiliozzi

Fotos: Mariana Heinzmann.

A mediados de Abril de 1995, la comunidad universitaria organizada -y en particular el movimiento estudiantil- inició un duro proceso de resistencia frente a la inminente aprobación de la Ley de Educación Superior Nº 24.521, impulsada por el gobierno de Carlos Menem.
Algunos días antes -el 12 de abril- más de dos mil personas, reclamaban frente a la Jefatura de Policía de Tierra del Fuego por la libertad de los detenidos durante el desalojo de una fábrica de electrodomésticos. La policía reprimió, dejando más de 30 heridos. Allí cayó Víctor Choque. Era un obrero de la construcción de 37 años, que recibió un balazo en la cabeza, y murió cuando era trasladado al Hospital Regional.
Si bien Víctor Choque no fue el primer muerto producto de la represión en democracia, marcó un antes y un después en la resistencia contra el modelo neoliberal aplicado con mayor intensidad en la década del ’90.
Los estudiantes de la Facultad de Humanidades y Artes de Rosario -reunidos en multitudinarias asambleas y comisiones de lucha- tomaron la determinación de bautizar con el nombre de “Víctor Choque”, el aula Nº 10 de la Facultad.
La placa -realizada por estudiantes de la carrera de Bellas Artes- fue colocada durante una toma de facultad, en reemplazo de otra placa, que con fecha de 1978 designaba al aula mencionada con el título de “Ejército Argentino”.
Por otra parte -y más allá de la derrota que significó la aprobación de la Ley de Educación Superior, el 20 de Julio de 1995- aquella resistencia del movimiento estudiantil fue uno de los hechos posibilitó la apertura de un debate en el seno de la sociedad toda, no sólo acerca del rol de la Universidad Pública, sino también del rumbo por el cual transitaba nuestro país, de la mano del modelo neoliberal establecido por el menemismo.
En Julio de 2004, la Escuela de Filosofía de la Facultad de Humanidades -a instancias de la gestión oficialista que se mantiene hasta hoy- fue trasladada al aula Nº 10. La palca que recordaba a Víctor Choque terminó tirada tras la puerta de un baño del primer piso de la Facultad. Por esas cosas del destino, la placa fue rescatada y aún permanece a la espera de ser restituida, como testimonio de aquellos años de resistencia.