as que nos interpelan como sujetos sociopolíticos, paralelamente a nuestra dimensión existencial básica.Pero dejemos hablar a los protagonistas…
“Era septiembre de 1955, los cables traían las noticias de la posible caída de Perón, del ultimátum de la marina, de las manifestaciones del pueblo frente a la Casa Rosada, etc. Comentábamos las noticias; Ernesto me expresaba su esperanza de que el pueblo combatiría para defender ese gobierno popular (…) El día que se supo la noticia [de la caída de Perón] él vino temprano del hospital; esa tarde no fue a ninguna parte. Estaba apesadumbrado (…) [Analizábamos los hechos] cuando tocaron a la puerta. Fue él a abrir; eran los peruanos Raygada y el poeta Gonzalo Rose con el portorriqueño Juan Juarbe y Juarbe. ‘Aquí estamos llorando los acontecimientos’ les dijo Ernesto a manera de saludo (…)” (Gadea, Hilda. Che Guevara. Años decisivos. pp. 138, 139. Aguilar. México, 1973.)
Luego, el propio Che Guevara confirmaría esta línea en la difundida carta al escritor argentino Ernesto Sábato:
"Sería difícil explicarle por qué ‘esto’ no es Revolución Libertadora; quizás tendría que decirle que le vi las comillas a las palabras que Ud. denuncia en los mismos días de iniciarse, y yo identifiqué aquella palabra con lo mismo que había acontecido en una Guatemala que acaba de abandonar, vencido y casi decepcionado. (…) No podíamos ser ‘libertadora’ porque no éramos parte de un ejército plutocrático sino éramos un nuevo ejército popular, levantado en armas para destruir al viejo; y no podíamos ser ’libertadora’ porque nuestra bandera de combate no era una vaca sino, en todo caso, un alambre de cerca latifundiaria destrozado por un tractor, como es hoy la insignia de nuestro INRA. No podíamos ser ‘libertadora’ porque nuestras sirvienticas lloraron de alegría el día que Batista se fue y entramos en La Habana y hoy conti
núan dando datos de todas las manifestaciones y todas las ingenuas conspiraciones de la gente ‘Country Club’ que es la misma gente ‘Country Club’ que Ud. conociera allá y que fueran a veces sus compañeros de odio contra el peronismo.”El epílogo a por lo menos aquella etapa histórica de la relación entre la izquierda latinoamericana y el peronismo lo ofrece Juan Domingo Perón, en su semblanza al guerrillero caído aquel 8 de octubre de 1967.
“(…) Su muerte me desgarra el alma porque era uno de los nuestros, quizás el mejor. Un ejemplo de conducta, desprendimiento, espíritu de sacrificio, renunciamiento. La profunda convicción en la justicia de la causa que abrazó le dio la fuerza, el valor, el coraje que hoy lo eleva a la categoría de héroe y de mártir. He leído algunos cables que pretenden presentarlo como enemigo del peronismo. Nada más absurdo. (…) No faltarán quienes pretendan palidecer su figura. El imperialismo, temeroso del enorme prestigio que ya había ganado en las masas populares; otros, los que no viven las realidades de nuestros pueblos sojuzgados. Ya me han llegado noticias de que el Partido Comunista argentino, solapadamente, está en una campaña de desprestigio. No nos debe sorprender esto ya que siempre se ha caracterizado por marchar a contramano del proceso histórico nacional. Siempre han estado en contra de los movimientos populares. De eso, podemos dar fe los peronistas. La Hora de los pueblos ha llegado y las revoluciones nacionales en Latinoamérica son un hecho irreversible. El actual equilibrio será roto porque es infantil pensar que se pueden superar sin revolución las resistencias de las oligarquías y de los monopolios inversionistas del imperialismo. Las revoluciones socialistas se tienen que realizar, que cada uno haga la suya, no importa el sello que ella tenga. Por eso y para eso, deben concertarse entre sí todos los movimientos nacionales; en la misma forma en que son solidarios entre sí los usufructuarios del privilegio. (…) (…) El peronismo, consecuente con su tradición y su lucha, como movimiento nacional, popular y revolucionario, rinde su homenaje emocionado al idealista, al revolucionario, al comandante Ernesto ‘Che’ Guevara, guerrillero argentino muerto en acción, empuñando las armas en pos del triunfo de las revoluciones nacionales en Latinoamérica.”
(Juan Domingo Perón, carta al Movimiento Peronista, del 24/l0/67.)
